lunes, 10 de abril de 2023

Niños «Paraíso»

Casi invariablemente, gran parte de nuestros entrevistados para el libro han coincido en identificarse con el niño de la recordada Cinema Paradiso: Idilio Crespo (último gerente del Oma) nos recordaba su infancia y juventud en los cines que regentaba su padre en su Carlet natal, al igual que José Ramón Gascó (primer gerente de Alucine) rememoraba sus comienzos como proyeccionista en los cines de Algar en circunstancias parecidas. Por su parte, Andrés Fuertes nos contó cómo comenzó a flirtear con la máquina de proyección del Cine del Padre Jaime (que acabaría gestionando) a muy temprana edad, situación casi idéntica a la de nuestro amigo Ramón Sánchez Salt —fan acérrimo de la película de Tornatore—, quien ya en su adolescencia se había familiarizado con las cabinas de muchos de los cines de su pueblo, Puzol, décadas antes de acabar su larga trayectoria en el Capitol. José Miguel Omarrementería, aunque escogería otros derroteros profesionales, también pasaría buena parte de su infancia y juventud disfrutando de cientos de largometrajes desde las cabinas de los cines de su abuelo Juan y de su padre Ciriaco… Si nosotros, como simples espectadores, nos hemos emocionado con la clásica película italiana e identificado con su protagonista, Totó, no es difícil imaginar el efecto que el visionado de esta cinta produce en todos los mencionados, que además han vivido los cines de una manera todavía más íntima y directa…

Por cierto, no quiero terminar este post sin mencionar y recomendar otra entrañable película, compatriota de Cinema Paradiso, que se estrenó casi a la vez pero es mucho menos recordada a pesar de tratar un tema similar: el auge y el ocaso de los cines clásicos. Se trata de la estupenda Splendor, dirigida por Ettore Scola en 1989.

Un jovencísimo Andrés Fuertes con el proyector del Cine del Padre Jaime

Ramón Sánchez Salt en la cabina de proyección de la
Pista Bonestar (Puzol).

Cinema Paradiso y Splendor: dos películas imprescindibles para
todos los nostálgicos de la época dorada de los cines.

jueves, 19 de enero de 2023

25 aniversario de Cines Alucine

Me complace enormemente poder felicitar a Cines Alucine su 25 aniversario, señaladísima fecha que, por desgracia, no todos los cines locales han podido celebrar. Alucine abrió sus puertas un 10 de enero de 1998 y ha sido desde entonces la única sala de cine en Puerto de Sagunto, y la única del municipio entre el cierre del Capitol en 2009 y la apertura de Yelmo Cines en 2018. Un cuarto de siglo manteniendo el tipo, luchando contra viento y marea y haciendo frente a las muchas embestidas que el sector cinematográfico ha sufrido en las dos últimas décadas. No podemos sino felicitar a su gerencia la difícil tarea de regentar una empresa como esta en los tiempos que corren y de proporcionarnos nuestra pequeña dosis semanal a los pocos y locos cinéfilos que, como aquellos galos de las historias de Astérix, nos empeñamos en resistir ahora y siempre al invasor, que en este caso no son los romanos, sino las cuestionables alternativas domésticas a las salas de proyección.

Web oficial de Alucine: https://www.cinesalucine.com/

Imagen cortesía de Cines Alucine

sábado, 26 de noviembre de 2022

Mi artículo para BRAÇAL nº. 66

He tenido el placer de colaborar con la veterana y reputada revista local Braçal con el artículo «Los cines de anteguerra en Puerto de Sagunto (1922-1936)», en donde adelanto una pequeña parte de la información que estoy recopilando para mi libro. En este estudio abordo, como es fácil deducir de su título, los primeros cines que se inauguraron en Puerto de Sagunto, concretamente el Victoria, el Moderno, el Olimpia y el Cendoya.

La presentación de la revista será el próximo 30 de noviembre a las 19 h. en el Museo Industrial y de la Memoria Obrera de Puerto de Sagunto, Valencia (C/. Fundición, 80, junto a Alucine).



domingo, 23 de octubre de 2022

La primera baja

En noviembre de 1933 se iniciaban los trabajos de demolición del Convento de San Francisco —que hasta entonces hospedaba la Casa Consistorial y otras dependencias—, así como de los edificios aledaños, que incluían un Cine Sagunto relativamente joven, pues acababa de cumplir veinte años y había sido recientemente reformado. Sería la primera de las muchas bajas que, en lo tocante a salas de proyección, habría de conocer nuestro municipio a lo largo del siglo XX. Hemos querido aprovechar esta anécdota para recordar a todos aquellos cines que ya no están, los que sobreviven reconvertidos, y los pocos que aún están en activo. Podéis consultarlos en la página Los cines.

El Cine Sagunto y el Convento de San Francisco en esta panorámica clásica de la ciudad efectuada por el fotógrafo Roisin sobre los años 20 (Colección Roisin. Institut d' Estudis Fotogràfics de Catalunya).

Ubicación original del Cine Sagunto. La fachada estaba unos metros por delante del antiguo
edificio de Correos (Imagen: Luis E. Hernández Agüe).

martes, 20 de septiembre de 2022

¿Cuál fue el primer sonoro de nuestro municipio?


Como sabe todo buen aficionado al 7ª Arte, el cine sonoro debuta oficialmente con El cantor de jazz en octubre de 1927. La cinta de Alan Crosland ha pasado a la historia como el primer largometraje hablado comercializado, aunque es obvio que le precedieron otros trabajos a nivel experimental. La transición del cine mudo al sonoro fue lenta y dificultosa, tanto a nivel técnico como a nivel de aceptación social y artística (es bien sabida la reticencia del gran Charles Chaplin a esta modalidad, que detestaba). Además, durante estos años inmediatos al nacimiento del sonoro abundaron las llamadas cintas «híbridas», que combinaban escenas habladas con otras que mostraban los típicos rótulos del cine mudo.

A nuestro país, las películas habladas comienzan a llegar muy tímidamente a partir de 1929, siendo la primera sonora rodada en España El misterio de la puerta del Sol (Fº Elías Riquelme, 1930), si bien más recientemente se descubrió el cortometraje estadounidense From Far Seville, protagonizado por Concha Piquer en 1923 y que parece ser la primera cinta cinematográfica hablada en español.

Pero ¿cuál fue el primer cine sonoro de nuestro municipio? Rastreando las antiguas ediciones del periódico Las Provincias leemos que el Romeu ya estrenó Cuatro de infantería (Georg Wilhelm Pabst, 1930) un 13 de diciembre de 1930. Sin embargo, en una edición de marzo del siguiente año, el mismo periódico nos informa de que «[…] en este cine se va a instalar el sonoro». ¿Es incorrecta la primera noticia? ¿O se trata quizá de una proyección puntual con equipo alquilado? Con más certeza, y a principios del mismo mes de marzo del 31, Las Provincias adelanta que el Cine Sagunto será pronto sonoro y, efectivamente, en breve nos confirman que el día 18 se ha proyectado El Arca de Noé (Michael Curiz, 1928) con gran asistencia de público.

Sabemos, por otro lado, que el Cine Olimpia, en el Puerto, se construyó directamente como sonoro a mediados del mismo año, 1931, y es de suponer que el Cendoya, inaugurado casi a la vez, ya lo fuera, así como posiblemente el Victoria tras su reforma sobre esas fechas. A partir de entonces, parece lógico que todos los cines posteriores de la localidad dispusieran ya de sistema de sonido para sus proyecciones.

jueves, 25 de agosto de 2022

El Teatro de Verano

El Teatro de Verano fue el segundo cinematógrafo del núcleo histórico de Sagunto, y comenzó su actividad como tal en 1921, alternando la proyección de películas con obras de teatro y funciones de varietés. Su fundador fue José Aleixandre Vidal. Aunque su nombre sugiere una especie de terraza al aire libre, no tenemos la certeza de que fuera así, ya que seguía funcionando durante los meses de invierno.

A finales de 1926, Aleixandre se asoció con otros empresarios para reconvertir el local en el Teatro Romeu, que deleitaría a los saguntinos durante más de tres décadas. Su ubicación era pues la que ya adelantamos en una entrada anterior: el actual nº. 43 de la calle Los Huertos.

El Teatro de Verano ya aparece claramente señalado en el mapa de Sagunto de 1921

domingo, 17 de julio de 2022

Los avatares del Parque Oma

El Parque Oma en 1990, cuando ya llevaba largo tiempo en desuso y se había convertido prácticamente
 en un vergel (Fotografía (C) Luis E. Hernández Agüe)

Construido a la misma vez que su hermano «de invierno», el Parque Oma, por desgracia, no tuvo la suerte ni la trascendencia del emblemático y añorado Cine Oma, y su trayectoria comercial se limitó básicamente a una década entre finales de los años 50 y finales de los 60. Es una terraza bastante olvidada y desconocida a pesar de ser relativamente moderna y de haber permanecido con nosotros, de una forma u otra, durante varias décadas. Su historia es también muy interesante, ya que originalmente el solar hospedó la Casa del Pueblo de la CNT. Incautada tras la Guerra Civil, pasó a ser un matadero propiedad de la familia Omarrementería hasta que esta decidió ampliar su negocio y convertirlo un cine de verano. Tras su cierre, permaneció en estado de abandono durante cerca de un cuarto de siglo hasta que la cooperativa Consum lo adquirió e inauguró allí un supermercado en 1994. Como dato curioso, mencionar que parte de las paredes originales del parque aún se conservan y han sido aprovechadas por su actual empresa propietaria.